miércoles, 19 de febrero de 2014

..::¿Cómo puedo darme cuenta si existe consumo de drogas en mi familia?::..

¿Cómo puedo darme cuenta si existe consumo de drogas en mi familia?


* Cambios físicos 
* Cambios emocionales 
* Cambios en la conducta

Es difícil reconocer cuando los adolescentes consumen drogas de manera experimental, pues bien puede pasar inadvertido o confundirse con otros problemas propios de la edad. Generalmente hasta que el consumo es avanzado, es cuando los padres se percatan de “algunos” cambios en sus hijos. Para saber si un hijo consume drogas, es necesario tener comunicación con él, conocer sus inquietudes, saber de sus amigos, sus gustos, necesidades y miedos; con estos elementos se logra identificar cambios en su arreglo y en su comportamiento, que no son normales de acuerdo con su personalidad. A continuación se propone una lista de signos y síntomas que podrían indicar el consumo de drogas; es conveniente tomar en cuenta que la presencia de estos indicios no necesariamente implican que hay consumo de drogas, pero sí que existe algún tipo de problema que debe atenderse. 

Cambios físicos 
* Dilatación de las pupilas o enrojecimiento de los ojos. 
* Fatiga o hiperactividad. 
* Sangrados nasales frecuentes. 
* Catarro constante. 
* Temblores y crisis nerviosas. 
* Lenguaje incoherente (cuando habla arrastra las palabras como si estuviera “borracho”). 
* Falta de coordinación al caminar (sobre todo cuando está intoxicado). 
* Pérdida del apetito. Cambios drásticos en el peso corporal. 
* Tiene marcas en los brazos o las piernas. 
* Tiene residuos de pintura, pegamento u otros productos en la ropa o cara. 
* Olor a químicos en la ropa o cabello (sobre todo cuando se fuma la droga). 

Cambios Emocionales 
* Presenta evidentes alteraciones en su estado de ánimo. 
* Simpleza (reír fácilmente sin motivo alguno). 
* Incapacidad para recordar hechos recientes. 
* Trastornos del sueño. Insomnio, aspecto somnoliento o adormilado. 
* Exceso de mal humor, irritabilidad, susceptibilidad, euforia. 
* Ansiedad. 
* Depresión, apatía, desgano, falta de motivación. 
* Alucinaciones visuales y auditivas (ve o escucha cosas irreales). 


Cambios en la Conducta 
* Incapacidad para controlar la bebida, o la emplea también como un medio de escape o para socializar. 
* Cambios repentinos en la personalidad y en los hábitos. 
* Discute frecuentemente con sus amigos y familiares. 
* Aislamiento del grupo habitual de amigos y cambio abrupto de amistades. 
* Cambios en los horarios de sus actividades y en su ritmo de sueñovigilia. 
* Actividades nocturnas fuera de la casa. 
* Descuido en el aspecto y el aseo personal, cambios en su manera de vestirse y hablar. 
* Falta de interés por las actividades cotidianas. 
* Problemas escolares, de conducta y bajo rendimiento. 
* Problemas laborales, impuntualidad y dificultad para mantenerse en un empleo. 
* Uso excesivo de desodorantes, perfumes o velas aromatizantes. 
* Uso de gotas para los ojos o uso de lentes oscuros en lugares cerrados. 
* Posee pipas, boquillas, hojas de papel arroz, jeringas, cucharas, 
sopletes, latas de aluminio, navajas, vidrios o espejos pequeños, popotes, entre otros. 
* Desaparición de objetos de valor o dinero en casa. 
* Incapacidad de cumplir con las responsabilidades. 
* Hábitos antisociales, como mentir, robar o pelear. 


Es importante considerar que uno solo de estos signos no confirma el consumo de drogas, sino el conjunto de varios; por ello es importante saber diferenciar los cambios emocionales 
o de comportamiento propios de la adolescencia, de conductas problemáticas como el consumo de drogas. Es necesario estar atentos en las actividades y amistades de los hijos para conocer mejor sus gustos, preferencias, estados de ánimo y tener mayores elementos que detecten oportunamente algún tipo de consumo. Si su hijo está usando drogas, es muy importante que busque ayuda profesional rápidamente, ya que esta decisión incrementa las posibilidades de éxito en la intervención.

martes, 18 de febrero de 2014

..::Cómo hablar con tu hijo sobre las drogas::..

Hablar con un joven o adolescente sobre un tema tan delicado como las drogas es algo tan complicado como necesario para los padres, te damos las claves para abrir el diálogo.


Tarde o temprano llegará el día en que tu hijo tenga su primer contacto con las drogas. Un amigo que se las ofrece, compañeros de clase consumiendo cerca de él que le incitarán, curiosidad propia por experimentar lo que le han contado o visto en películas o series... Sea como fuere tienes que ser consciente que aunque los jóvenes están sometidos a multitud de influencias externas propias de la edad, está demostrado que su mayor aliado y en quién más se fijan durante su adolescencia y juventud son los padres.

Nunca es pronto, pero tampoco es tarde para hablar sobre las drogas con tus hijos. Puede que quieras ser previsor o bien hayas notado algún síntoma que indique que tu hijo puede estar drogándose. En cualquier caso el diálogo con ellos es fundamental para resolver cualquier situación. A continuación te explicamos los pasos que debes seguir para prepararte para hablar sobre drogas con tus hijos.

Aprende e infórmate sobre las drogas

Lo primero que tienes que hacer es leer en abundancia sobre este tipo de sustancias y sus consecuencias. No creas que por haber visto cualquier reportaje en televisión o escuchado alguna tertulia en la radio ya eres experto en la materia. Vivimos en un mundo conectado en el que los jóvenes son la máxima expresión y están constantemente bombardeados con información a través de internet, además de las habituales charlas que reciben en el colegio o instituto.

Tendrás no obstante que adaptar el discurso a tu situación personal: en función de la edad de tu hijo, lo desarrollado que esté o las sospechas que tengas sobre si consume drogas y qué tipo harán que tu preparación sea distinta.

La regla de oro en este caso es no exagerar y presentar las cosas tal y como son: no es un anuncio contra el tabaco en el que tengas que utilizar imágenes desagradables para llamar la atención, es un tú a tú con la persona que has criado durante toda la vida para abordar un problema muy serio.

Investigar el entorno y pedir ayuda si es necesario



Uno de los cambios de la adolescencia es, precisamente, que tu hijo empezará a delimitar un espacio propio ajeno a sus padres. Es lo normal y no sólo no debes evitarlo, tampoco debes traspasar la barrera de su intimidad porque, si tu hijo lo descubre, no hará sino empeorar la situación.

Eso no quita a que a la hora de preparar una charla sobre drogas con un menor investigues más allá de los libros y las enciclopedias. Habla con los padres de los amigos de tus hijos y comparte tus opiniones, ¿han notado ellos también algo raro en sus hijos? ¿han hablado ya con ellos sobre drogas? Otra parada fundamental será el instituto. Recuerda que tu hijo pasa la mayoría del tiempo ahí y los profesores también sabrán mucho sobre él. ¿Han notado ellos algo raro en el comportamiento? ¿Algún problema de tus hijos con otros chavales? También puedes preguntar consejos al tutor de tu hijo, contarle tu caso y que te asesore a la hora de preparar tu conversación.


Preparar las respuestas a una conversación sobre las drogas


Recuerda que vas a mantener una conversación, no a soltar un sermón. Nunca sabes cuál va a ser su respuesta, pero lo normal es que niegue cualquier tipo de consumo de drogas y se ponga en una actitud defensiva. Prepárate a mantener una conversación serena y calmada incluso si él se cabrea. No pierdas de vista que es una conversación para identificar y resolver un problema, no para castigarle

Una de las primeras reacciones que suelen tener los jóvenes es echarte en cara tus comportamientos pasados o presentes. "Seguro que tú también probaste las drogas cuando eras joven", te dirán. Lo mejor es estar preparado ante una pregunta así y no mentir. Ofrécele una respuesta corta y clara si es necesario. "Llegué a tomar drogas porque mis amigos lo hacían. Antes no teníamos la información que hay ahora. De ser así nunca las habría probado. Todos cometemos errores" Una respuesta sincera y medida te ayudará a empatizar con tu hijo y rebajar la tensión de la conversación.

Siéntate tranquilamente con tu hijo y habla con él

Llegó el momento de la temida conversación. Tanto tú como él tenéis que tener en cuenta que se trata de un tema importante. Reserva un momento del día en el que los dos estéis tranquilos y tengáis tiempo y realízala en un sitio tranquilo sin ruidos ni interferencias externas.


Evita en todo momento cabrearte con él. Lo ideal es que comiences comunicándole tus sentimientos sobre las drogas y le demuestres preocupación por su bienestar. Explícale la información sobre las drogas sin dramatizar y cuáles son los cambios que has notado. Recuérdale que su situación no sólo le afecta a él sino a toda la familia.

Escucha sus respuestas, comunícale tu predisposición para ayudarle así como tu interés en involucrarte en ser parte de la solución.

Recuerda que la conversación no será única sino la primera de una serie que tendrás que mantener con frecuencia. En función de la reacción del niño intenta ser tajante con respecto a las drogas sin acusarle directamente a él. "En esta familia no se consumen drogas", mostrará tu firmeza sin involucrarte en una discusión.

Analiza la conversación y la reacción de tu hijo


Una vez terminada es hora de hacer balance. ¿Cómo se lo ha tomado? ¿En qué he fallado? ¿Cuáles son los siguientes pasos a seguir? Nunca te desanimes o dejes que el miedo a fracasar entorpezca la resolución del problema.

Lo normal es que en unos días mantengas una nueva conversación con él en la que puedes seguir ahondando en el problema o intentando establecer soluciones. Dependerá de su reacción o situación. Comunícale un adelanto en la hora de llegada a casa, o restricciones en el uso de juegos o móviles si es necesario.


Pregunta y pide ayuda si es necesario


Si consideras que la conversación no es suficiente y el problema puede ser más grave de lo que parece puede ser hora de pasar a la acción. La primera persona a la que tienes que acudir en busca de ayuda es a tu hijo. ¿Hay alguien que te pueda ayudar? ¿Qué puedo hacer para solucionar la situación?

Acude al centro de estudios del niño. Coméntales el caso con sinceridad para que se tomen las soluciones oportunas. Pueden decidir realizarle un test de drogas o bien que un profesional hable con él. Y como último recurso recuerda que siempre podrás consultar con tu médico para que intervengan expertos en drogas que os ayuden a los dos a superar la drogadicción.

Las drogas son un problema muy serio al que todos nos enfrentamos al menos una vez en la vida. La comunicación con tu hijo es fundamental para que él sepa decir no en una de las etapas más difíciles en su vida. Recuerda que nunca es pronto y nunca es tarde para sentarte a hablar con él sobre las drogas.


..::Prevención de adicciones en la adolescencia::..


La identidad del / la adolescente se encuentra seriamente influenciada por las opiniones de los demás y las relaciones con ellos.

En esta etapa, existe una enorme necesidad de formar parte del grupo de iguales, un enorme miedo al rechazo y un gran deseo de aceptación.

Todas estas necesidades repercuten en su autoconcepto convirtiéndoles en personas vulnerables a novedades sociales (modas, consumo, ocio, etc.); algunas de las cuales pueden ser seriamente perjudiciales para éstos.

Una de las más peligrosas, es el inicio al consumo de determinadas sustancias adictivas, por ejemplo, el tabaco. La necesidad que el/ la adolescente siente de formar parte del grupo de iguales le lleva a adoptar determinados roles que en la mayoría de las ocasiones son asumidos por él/ella, con la intención de ser aceptado entre sus amigos.

Así, si dentro del grupo, el hábito de fumar se está dando, lo más probable es que él/ella también lo adquiera para no quedar excluido y conseguir la valoración y aceptación de los demás. Lo mismo sucederá con el consumo de bebidas alcohólicas; el/la adolescente consumirá más o menos, en función de lo asimilado que en su grupo esté dicho hábito.

En este sentido, se debe tener mucho cuidado, ya que el inicio al consumo de ciertas sustancias adictivas de uso legal, puede desembocar en el inicio en otras, igualmente perjudiciales, pero de adquisición y repercusión mucho más peligrosa para su vida.

La adolescencia es una etapa en la que los conflictos con las personas adultas están a la orden del día; el deseo de independencia familiar, lleva al adolescente en innumerables ocasiones a enfrentarse con éstas, surgiendo en la mayoría de los casos problemas mayores, de aquellos que habían desencadenado el conflicto en cuestión. Uno de los más lamentables es el deterioro de la comunicación.

Durante este periodo, la comunicación se convierte en un elemento clave a la hora de entender al/la adolescente. Si en esta fase, se consigue establecer una adecuada comunicación tanto verbal como no verbal, ésta se convertirá en un factor preventivo de gran valor, especialmente ante conductas de riesgo, como pueden ser las anteriormente mencionadas (el inicio al consumo de determinadas sustancias).

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miércoles, 12 de febrero de 2014

..::Cómo diagnosticar la intoxicación por alcohol::..

El consumo peligroso de alcohol conduce a una condición potencialmente amenazante llamada comúnmente intoxicación etílica o por alcohol. Las víctimas necesitan recibir atención médica inmediata para dejar que el doctor diagnostique la severidad de la enfermedad.


Diagnostica casos de intoxicación por alcohol:

1- Conoce los síntomas de la intoxicación por alcohol. Aunque siempre es preferible que un profesional diagnostique la condición, los individuos presentes pueden ayudar a reconocer las señales de intoxicación y tomar acción para conseguir ayuda para la víctima. Los síntomas comunes son: confusión, vómito, respiración anormal, pulso débil, hipotermia, piel azul o amarillenta e inconsciencia sin respuesta.

2- Lleva a la víctima a emergencias inmediatamente donde los médicos profesionales pueden diagnosticar y tratar la enfermedad.

3- Las primeras acciones del doctor serán evaluar las señales físicas y visibles de la intoxicación. Se revisan la presión sanguínea, reflejos, respiración y pulso. Ayudará al doctor si hay una persona sobria presente que tenga una idea de cuánto alcohol consumió la víctima si la víctima está inconsciente, todavía ebria o de otra manera incapacitada.

4- Los doctores pedirán comúnmente un examen de sangre de la presunta víctima de intoxicación. Estos son hechos para evaluar los niveles de alcohol en la sangre, así como la presencia o ausencia de azúcar vital, que son otras señal de intoxicación por exceso de alcohol.

5- Las pruebas de orina también pueden realizarse para poder confirmar el diagnóstico de los doctores. En casos obvios o severos este paso puede evitarse para poder administrar un tratamiento inmediatamente.

Consejos y advertencias


  • Recuerda que la prevención es la mejor cura. Mantén el consumo de alcohol de forma moderada. Si alcanza niveles potencialmente dañinos, deja de beber inmediatamente y vuelve a hidratar tu cuerpo con agua o con una bebida deportiva, que contiene valiosos electrolitos hidratantes.
  • Todos los casos de intoxicación por alcohol deben ser tratados como emergencia médica. La intoxicación puede ser fatal por los niveles de toxicidad en la sangre, pero las víctimas también corren riesgo de ahogo o de inhalación de su propio vómito debido a la supresión del reflejo nauseoso por el alcohol.
  • Evita administrar acetaminofeno para tratar la resaca o la posible intoxicación por alcohol. Si el alcohol todavía está presente en el sistema, su combinación con el acetaminofeno puede ser muy abrumador para el hígado y puede conducir a serias complicaciones médicas, como la cirrosis de hígado o, en circunstancias extremas, la muerte.
  • Si te sientes lo suficiente estable para ir al hospital solo, recuerda que puedes tener todavía niveles tóxicos de alcohol en tu sistema y que no debes conducir un vehículo motorizado.

lunes, 3 de febrero de 2014

..::Qué es la drogadicción?::..


Podemos entender a la drogadicción, como aquella enfermedad que consiste en la adicción o dependencia a ciertas sustancia tóxicas para nuestro organismo, las cuales afectan en distintos grados a nuestro sistema nerviosos central, al igual que varias de nuestras funciones cerebrales. Todo lo anteriormente manifestado, produce efectos a nivel fisiológico y psíquico, que se manifiestan en alteraciones del comportamiento, de las emociones, de el juicio y la percepción del medio ambiente que nos rodea. 
El consumos drogas, dependiendo del tipo en cuestión, lleva a que la persona padezca de euforia y/o alucinaciones, y en los momentos de abstinencia se experimenta desesperación, angustia y depresión. En algunos casos extremos de drogadicción, el consumo de drogas puede llevar a la locura permanente y/o la muerte de la persona. 

Con respecto a la historia de la drogadicción, podemos señalar que el uso de las drogas no es sólo una cuestión del presente o de décadas recientes, sino que podemos encontrar sugerencias de su uso desde la prehistoria. En el siglo II después de Cristo, los galenos utilizaban al opio, como una forma de aquietar el dolor de los enfermos .
Asimismo, los derivados del cannabis, fueron utilizados hace muchísimos años atrás. Es así, como varios siglos antes de la era actual, en China, Asiria y la India, estos eran utilizados como una forma de alcanzar estados de éxtasis o supuestos estados subliminales. Muchas culturas utilizaron las drogas con fines rituales, pero en ambientes altamente controlados y sólo por personas especialmente designadas. Por estos motivos no se conoce que existieran casos de dependencia a estas substancias. 
Más adelante, a mediados del siglo XIX, irrumpió con fuerza el consumo de la morfina. Principalmente, por medio de la invención de la jeringa, en el año de 1850. Muchos de los adictos, comenzaban a utilizarla, como una manera de calmar sus dolores fisiológicos, pero muchos terminaron siendo adictos a la misma. 
Más adelante, ya en el siglo XX, aparecería la heroína y la cocaína. La heroína, nace por como un derivado de la morfina, la cual fue utilizada como calmante, durante la Primera Guerra Mundial. La heroína, en fuertes dosis, es mucho más tóxica que la morfina y produce una dependencia física, bastante más fuerte que la morfina. Es así, como la heroína, es la droga que causa la mayor cantidad de muertes, por medio de sobredosis mortales. 
Con respecto a la cocaína, se puede mencionar que esta también debió su difusión al interés médico que generó en sus inicios, porque de hecho se trató del primer anestésico local verdaderamente eficaz. Este descubrimiento, como tal, fue utilizado por Segmund Freud, quien utilizaba pequeñas dosis de cocaína, para anestesiar zonas específicas en el cuerpo. Su trabajo al respecto, llegó a oídos de un oftalmólogo, llamado Koeller, quien probó las cualidades anestésicas de la cocaína, en una incisión realizada en el ojo de una animal, lo cual resultó un completo éxito. Es así, como hoy en día se reconoce a Koeller, como quien descubrió esta capacidad de la cocaína. Aquello ocurría a mediados de 1914. Lamentablemente hoy conocemos a la cocaína por los terribles efectos que produce en el adicto, y en el círculo de personas que lo rodean. 
En cuanto a la dependencia característica de la drogadicción, esta puede ser de dos tipos. Tenemos la dependencia psíquica y la física. Con respecto a la dependencia psíquica, se señala que esta se debe, al fuerte estado de euforia que producen la mayoría de las drogas existentes, lo que es utilizado como un vehículo para evadir la realidad. Es así, como el drogadicto necesitará constantemente consumir drogas, para poder evadirse y mantener en alto, el estado de euforia anteriormente señalado. Por lo mismo, si no logra conseguirlas, la persona sufrirá de un fuerte quiebre emocional. 
En cuanto a la dependencia física, esta se basa en un proceso fisiológico, ya que es el cuerpo el que se hace dependiente, de manera directa, del consumo de drogas. Esto es lo mismo, que les ocurre a las personas que sufren de tabaquismo, las cuales de manera fisiológica, se hacen dependientes de la nicotina. Es por lo mismo, que la persona que consume drogas y es drogadicta, sufriendo de dependencia física, sentirá fuertes trastornos fisiológicos, al minuto de interrumpir la ingesta de drogas. Esto en términos médicos, es ampliamente conocido como síndrome de abstinencia. 
Ahora estudiaremos algunas de las drogas más utilizadas. La heroína es una droga en forma de polvo, el cual es cristalino, blanco, inodoro y muy fino. La heroína, por lo general, es consumida por medio de comprimidos o aspirada por la nariz, aún cuando la manera más recurrente, es de manera líquida, introducida al torrente sanguíneo a través de inyecciones. Con respecto a sus efectos, estos son los mismos que los de la morfina, pero potenciados. Su efecto principal, es la depresión del sistema nervioso central. Produce dependencia psíquica y fisiológica, aparte de crear una rápida tolerancia del organismo, lo que lleva a desear dosis cada vez mayores. 
Por otra parte, tenemos al clorhidrato de cocaína. Dentro de sus componentes, está la acetona, el ácido clorhídrico, cloroformo, metimetilo acetona, eter etílico y gas cloruro de hidrógeno. La cocaína es un estimulante del sistema nervioso central y produce euforia, sensación de gran fuerza física, y excitación, entre otros efectos. La cocaína, se introduce al organismo, por medio de las vías respiratorias. La dependencia que produce es principalmente psíquica, por los estados de euforia y aumento de la autoestima que produce. Puede producir alteraciones al sistema cardiovascular y/o al respiratorio. Si se introduce por medio del torrente sanguíneo, puede producir una fuerte dependencia física. Su consumo continuo, puede producir, fuertes estados de paranoia. Los cuales no cesan al interrumpir su consumo. Hasta 1903 el extracto de la hoja de cocaina estuvo presente en la fórmula de la Coca-Cola, pero fue reempazado por cafeína, al comenzar a conocerse ampliamente los peligros en el consumo de la droga. 
De igual manera, tenemos al crack, el cual es un derivado de la cocaína. Este se forma por medio del clorhidrato de cocaína, el cual es mezclado con carbonato de sodio y agua. A esta mezcla, se le aplica un fuerte golpe de calor, y luego, se le aplica un rápido golpe de frió. Con esto, la mezcla anteriormente señalada, se cristaliza. Estos cristales, son luego fumados usando pipas de agua. Sus efectos son muchísimo más potentes que los de la cocaína. Por lo mismo, es una de las drogas, que más rápidamente puede producir adicción. Por todo esto, el peligro de una sobredosis, está bastante más latente, que con otras drogas. 

También tenemos a las anfetaminas, las drogas más utilizadas, para provocar estados de euforia, entre los drogadictos. Son altamente utilizadas, como un medio de apaciguar el hambre, el cansancio y la fatiga. El problema, es que una vez acabados sus efectos, las anfetaminas provocan fuertes cuadros de cansancio y depresión. Si una persona se intoxica con las mismas, puede presentar alucinaciones, irritabilidad, insomnio y confusión mental. Al consumir dosis, mayores a los 30 miligramos, puede producirse la muerte de quien las ingiere. La dependencia de las anfetaminas, es psíquica. 
Dentro de los alucinógenos más conocidos, está el LSD-25. Más conocido como “ácido”. El LSD, proviene de un hongo, el cual se llama cornezuelo de centeno. La forma más usual de consumirlo, es por medio de papel secante, en forma de cuadrados, que se coloca en zonas de alta irrigación sanguínea, como debajo de la lengua. 
El LSD, no crea dependencia física, sino que psíquica. Uno de los puntos más graves en el consumo del LSD, es que puede provocar alucinaciones, sin haber sido ingerido, en las últimas horas. Lo que ordinariamente, se conoce como “flashback”. Como efectos adversos, tenemos ideas suicidas, tendencias sumamente agresivas, fuertes delirios de persecución, etc.  Las sustancias psicoactivas o adictivas pueden actuar en el sistema nervioso central, en virtud de la existencia de ciertos componentes de la superficie de la célula cerebral, conocidos como receptores, sobre los cuales se fijan, para luego actuar sobre el interior de la célula nerviosa. 
Así, entonces, en cuanto al mecanismo de acción, la cocaína incrementa la liberación hacia el torrente sanguíneo de dopamina, una de las sustancias que permiten la transmisión de los impulsos nerviosos. Los opiáceos (derivados del opio) disminuyen la actividad de un tipo particular de neuronas (noradrenérgicas), con lo que se produce un incremento de la actividad generada por la adrenalina, lo cual se traduce en excitación general del organismo, y se manifiesta, por ejemplo, con dilatación de las pupilas e incremento del ritmo cardíaco. 
Los alucinógenos como LSD (ácido lisérgico) activan las vías que utilizan serotonina como neurotransmisor y que controla funciones tales como el apetito y el control de los impulsos. De ahí que los adictos al LSD sean protagonistas de historias de crímenes violentos. 
Las benzodiazepinas y los barbitúricos, entre tanto, actúan sobre el ácido GABA, una sustancia que tiene funciones inhibidoras en numerosos circuitos del sistema nervioso central. 
Dentro de los cambios en el comportamiento, que podrían sugerir que una persona sufre de drogadicción, están los siguientes:
  • Exceso de mal humor. Irritabilidad. Susceptibilidad.
  • Repentina caída en el rendimiento académico o laboral.
  • Descuido en el aspecto y aseo personal.
  • Desaparición de objetos de valor o dinero en casa.
  • Temblores, insomnio, aspecto somnoliento o adormilado, lenguaje incoherente.
  • Depresión, apatía, desgano, falta de motivación.
  • Incapacidad de cumplir con las responsabilidades.
  • Aislamiento del grupo habitual de amigos.
  • Hábitos antisociales, como mentir, robar o pelear.
  • Crisis nerviosas.
  • Pérdida del apetito.
Con respecto a los tratamientos a seguir, para que una persona drogadicta, deje su adicción, estos por lo general son multidisciplinarios y se requiere del compromiso del adicto. Lo que generalmente se recomienda, con respecto a éste punto, es lo siguiente:

  • No hay un solo tratamiento que sea apropiado para todas las personas.
  • El tratamiento debe estar fácilmente disponible en todo momento.
  • El tratamiento efectivo debe abarcar las múltiples necesidades de la persona, no solamente su uso de drogas.
  • El plan de tratamiento del paciente debe ser continuamente evaluado y, de ser el caso, modificado para asegurar que el plan se mantenga a la par con los cambios en las necesidades de la persona.
  • Para que el tratamiento sea efectivo, es esencial que el paciente lo continúe durante un período adecuado de tiempo.
  • La terapia individual y/o de grupo y otros tipos de terapias de comportamiento constituyen componentes críticos del tratamiento efectivo para la adicción. En este respecto uno de los programas más usados es el de los 12 pasos (en inglés twelve step program), que consiste en grupos de apoyo. La versión de este programa para alcohólicos es conocido como el grupo de Alcohólicos Anónimos.
  • Para muchos pacientes, los medicamentos conforman un elemento importante del tratamiento, especialmente cuando se combinan con los diferentes tipos de terapia.
  • En el caso de individuos con problemas de adicción o abuso de drogas que al mismo tiempo tienen trastornos mentales, se deben tratar los dos problemas de una manera integrada.
  • La desintoxicación médica es solamente la primera etapa del tratamiento para la adicción y por sí misma hace poco para eliminar el abuso de drogas a largo plazo.
  • El tratamiento no tiene que ser voluntario para ser efectivo.
  • El posible uso de drogas durante el tratamiento debe ser constantemente supervisado.
  • Los programas de tratamiento deben incluir exámenes para el VIH/SIDA, la hepatitis b y c, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, conjuntamente con la terapia necesaria para ayudar a los pacientes a modificar o cambiar aquellos comportamientos que les ponen a ellos o a otros en riesgo de ser infectados.
  • La recuperación de la drogadicción puede ser un proceso a largo plazo y frecuentemente requiere múltiples rondas de tratamientos.
 Como hemos podido revisar, la drogadicción es una enfermedad con terribles consecuencias para las personas, por lo que a los primeros indicios de la misma se debe consultar a un especialista en el campo.

..::Mi hijo consume drogas. ¿Qué debo hacer?::..

Ciertas informaciones han creado confusión al tratar de ilustrar, no se sabe si con buena intención o no, sobre los signos capaces de señalar a un drogado: modificaciones en la conducta difíciles de explicar, cambios en el semblante, estallidos de nervios o cólera, aversión a cualquier esfuerzo físico, etc. Con esta información parcialmente verdadera solo se consiguió crear a menudo un clima de sospecha entre padres y educadores.


Conviene desbrozar el terreno antes de hacer afirmaciones apresuradas. Si bien estos indicios pueden denunciar la presencia de droga, no por eso debe llegarse a la conclusión de que toda toda crisis de adolescencia, toda rebelión contra la sociedad o todo estallido de originalidad, se sustentan en la droga.

Hay que estar atentos, si, pero siempre es esencial el dialogo, basado en la apertura y el afecto.