martes, 13 de octubre de 2015

¿El consumo de la drogas afecta la capacidad de conducir un vehículo?

El uso de drogas ilegales o el mal uso de medicinas prescritas pueden hacer que sea peligroso conducir un vehículo—igual que cuando se conduce después de beber alcohol. Conducir drogado pone en riesgo no solo al conductor, sino también a los pasajeros y a otros que comparten la carretera.


Debido a que la marihuana afecta el juicio y la coordinación motriz y reduce el tiempo de reacción, una persona intoxicada tiene una mayor probabilidad de estar involucrada en un accidente y de ser responsable de él. De acuerdo con la Administración Nacional para la Seguridad Vial, las drogas distintas al alcohol (como, por ejemplo, la marihuana y la cocaína) contribuyeron a un 18 por ciento de las muertes de conductores de vehículos. Una encuesta reciente encontró que el 6.8 por ciento de los conductores que estuvieron involucrados en accidentes eran en su mayoría menores de 35 años y tenían resultados positivos para el THC. Además, se encontraron niveles de alcohol por encima del límite legal en el 21 por ciento de estos conductores.

Los efectos de cada droga son diferentes dependiendo de cómo actúan en el cerebro. Por ejemplo, la marihuana puede atrasar el tiempo de reacción, deteriorar las facultades para juzgar el tiempo y la distancia y disminuir la coordinación motora. Ciertos tipos de sedantes, llamados benzodiacepinas, pueden causar mareo y sueño, lo cual puede llevar a que la persona tenga un accidente. 
Investigaciones científicas han demostrado que el uso de marihuana tiene efectos negativos en las facultades de los conductores, incluyendo conducir en zigzag, no poder reaccionar a tiempo y no poder poner atención a la carretera (Hartman, 2013).
Es necesario realizar más investigaciones para saber qué cantidad de una droga puede impedirle a una persona poder conducir. Pero aun cantidades mínimas de ciertas drogas pueden tener un efecto notable. En algunos estados hay leyes de cero-tolerancia a conducir drogado. Esto significa que una persona puede enfrentar cargos legales por conducir bajo la influencia (driving under the influence—DUI) si se encuentra cualquier cantidad de droga en su sangre u orina. Es importante tener en cuenta que hay muchos estados esperando que las investigaciones sobre las drogas definan claramente cuáles son los niveles en la sangre que indican que una persona esta deshabilitada para conducir, así como están definidos los niveles de alcohol que inhabilitan a un individuo para conducir.

¿Qué tan frecuente ocurren accidentes por conducir bajo la influencia de las drogas? 

Es difícil medir cuantos accidentes han sido ocasionados por conducir bajo la influencia de las drogas. En parte porque: 
  • hasta el momento no existe una prueba efectiva que se pueda usar en las carreteras, para medir el nivel de drogas en el cuerpo de los conductores 
  • usualmente no se hacen pruebas de drogas en las personas que tienen un nivel de alcohol más alto del límite porque ya con esto es suficiente para imponerle un cargo legal a la persona por conducir en estado de ebriedad 
  • a muchos de los conductores que ocasionan un accidente se les encuentra drogas y alcohol o más de una droga en su sistema, haciendo más difícil determinar cuál fue la droga que tuvo el mayor efecto 
En un estudio del NHTSA en el 2009 se descubrió que el 18 por ciento de los conductores que fallecieron en un accidente, habían dado positivo en la prueba de drogas para al menos una droga—un porcentaje más alto comparado a un 13 por ciento en el 2005 (NHTSA, 2010). También, en un estudio en el 2010 se descubrió que en el 11,4 por ciento de los accidentes fatales había un conductor drogado implicado en el accidente (Wilson, 2010).
Los adultos mayores y el conducir bajo la influencia de las drogas.
La disminución de ciertas facultades mentales en los adultos mayores puede resultar en que la persona tome una medicina prescrita más veces o menos veces de lo indicado o una cantidad incorrecta. Es posible también que los adultos mayores no asimilen la droga en su sistema tan rápido como alguien más joven. Estos factores pueden resultar en una intoxicación accidental.

¿Cuáles drogas han sido vinculadas con conducir bajo la influencia de las drogas?

Después del alcohol, la marihuana es la droga más frecuentemente vinculada con conducir drogado. Las pruebas de drogas que se usan para detectar la presencia de marihuana en la sangre de los conductores miden el nivel de delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el ingrediente activo en la marihuana.

martes, 6 de octubre de 2015

¿Cómo actúa la nicotina en el cerebro?

Tu cerebro está compuesto por miles de millones de células nerviosas. Éstas se comunican entre sí al liberar mensajeros químicos llamados neurotransmisores. Cada neurotransmisor es como una llave que encaja en una "cerradura" especial, llamada receptor, que está localizada en la superficie de las células nerviosas. Cuando un neurotransmisor encuentra a su receptor, activa la célula nerviosa que corresponde a ese receptor.
La molécula de la nicotina tiene la forma de un neurotransmisor llamado acetilcolina. La acetilcolina y sus receptores están involucrados en muchas funciones, incluyendo el movimiento muscular, la respiración, la frecuencia cardiaca, el aprendizaje y la memoria. También pueden hacer que se liberen otros neurotransmisores y hormonas que afectan tu estado de ánimo, apetito, memoria y otras cosas más. Cuando la nicotina penetra en el cerebro, se adhiere a los receptores de la acetilcolina e imita sus acciones.
La nicotina también activa áreas del cerebro involucradas en la producción de sensaciones de placer y de gratificación. Hace poco, los científicos descubrieron que la nicotina eleva los niveles de un neurotransmisor llamado dopamina en las partes del cerebro que producen estas sensaciones de placer y de gratificación. La dopamina, a veces conocida como la molécula del placer, es el mismo neurotransmisor involucrado en la adicción a otras drogas como la cocaína y la heroína. Los investigadores ahora creen que este cambio en la dopamina juega un papel clave en todas las adicciones. Esto ayudaría a explicar por qué es tan difícil dejar de fumar.

¿Sabías que la nicotina es tan adictiva como la heroína o la cocaína? Cuando se usa la nicotina repetidamente, como cuando se fuma cigarrillos o cigarros o se masca tabaco, el cuerpo desarrolla una tolerancia a la misma. Cuando se desarrolla una tolerancia, se necesita más de la droga para obtener el mismo efecto. Eventualmente, uno se vuelve adicto y una vez adicto es muy difícil dejar el hábito. Las personas que comenzaron a fumar antes de los 21 años de edad, tienen más dificultad en dejar de hacerlo, y menos de una en cada diez personas que trata de dejar de fumar tiene éxito.
Cuando las personas adictas a la nicotina dejan de fumar, pueden sufrir de desasosiego, hambre, depresión, dolor de cabeza y otras sensaciones desagradables. Estas sensaciones se conocen como “síntomas del síndrome de abstinencia” porque ocurren cuando la persona se abstiene de ingerir más nicotina.

Las drogas y el cerebro

Presentación del cerebro humano

El cerebro humano es el órgano más complejo del cuerpo. Esta masa de materia gris y blanca de tres libras se encuentra en el centro de toda actividad humana: es necesario para conducir un vehículo, disfrutar de una comida, respirar, crear una obra de arte y disfrutar de las actividades cotidianas. En resumen, el cerebro regula las funciones básicas de su cuerpo; le permite interpretar y responder a todo lo que experimenta y moldea sus pensamientos, emociones y comportamientos.
El cerebro está compuesto por muchas partes que trabajan juntas como un equipo. Diferentes partes del cerebro son responsables de coordinar y llevar a cabo funciones específicas. Las drogas pueden alterar áreas importantes del cerebro que son necesarias para funciones vitales y pueden fomentar el abuso compulsivo de drogas que caracteriza a la adicción. Las áreas del cerebro afectadas por el abuso de drogas incluyen:
  • El tallo cerebral,que controla las funciones básicas vitales esenciales, como la frecuencia cardíaca, la respiración y el sueño.
  • La corteza cerebral, que se divide en áreas que controlan funciones específicas. Diferentes áreas procesan la información de nuestros sentidos, lo que nos permite ver, sentir, oír y saborear. La parte frontal de la corteza, llamada corteza frontal o cerebro anterior (prosencéfalo), es el centro del pensamiento del cerebro. Faculta nuestra capacidad de pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones.
  • El sistema límbico, que contiene el circuito de recompensas del cerebro. Vincula una serie de estructuras cerebrales que controlan y regulan nuestra capacidad de sentir placer. El sentir placer nos motiva a repetir comportamientos que son fundamentales para nuestra existencia. El sistema límbico se activa mediante actividades vitales saludables, como por ejemplo comer y socializar—, pero también mediante las drogas adictivas. Además, el sistema límbico es el responsable de nuestra percepción de otras emociones, tanto positivas como negativas, lo que explica las propiedades de muchas drogas de alterar el humor.

¿Cómo se comunican las partes del cerebro?

El cerebro es un centro de comunicaciones conformado por miles de millones de neuronas, o células nerviosas. Las redes de neuronas pasan mensajes desde y hacia diferentes estructuras dentro del cerebro, la médula espinal y los nervios que se encuentran en el resto del cuerpo (el sistema nervioso periférico). Estas redes nerviosas coordinan y regulan todo lo que sentimos, pensamos y hacemos.
  • De Neurona a Neurona
    Cada célula nerviosa del cerebro envía y recibe mensajes en forma de señales eléctricas y químicas. Una vez que una célula recibe y procesa un mensaje, se lo envía a otras neuronas.
  • Neurotransmisores, los Mensajeros Químicos del Cerebro
    Los mensajes normalmente se transmiten entre las neuronas mediante sustancias químicas llamadas neurotransmisores.
  • Receptores, los Destinatarios Químicos del Cerebro
    El neurotransmisor se adhiere a un sitio especializado en la neurona receptora, llamada receptor. El neurotransmisor y su receptor operan como “llave y cerradura”, formando un mecanismo sumamente específico que asegura que cada receptor solo enviará el mensaje apropiado después de interactuar con el tipo correcto de neurotransmisor.
  • Transportadores, los Recicladores Químicos del Cerebro
    Situados en la neurona que libera el neurotransmisor, los transportadores reciclan estos neurotransmisores (es decir, los traen de vuelta a la neurona que los liberó), apagando de este modo la señal entre las neuronas.

¿Cómo funcionan las drogas en el cerebro?

Las drogas son sustancias químicas que afectan el cerebro al penetrar en su sistema de comunicación e interferir con la manera en que las neuronas normalmente envían, reciben y procesan la información. Algunas drogas, como la marihuana y la heroína, pueden activar las neuronas porque su estructura química imita la de un neurotransmisor natural. Esta similitud en la estructura “engaña” a los receptores y permite que las drogas se adhieran a las neuronas y las activen. Aunque estas drogas imitan a las sustancias químicas propias del cerebro, no activan las neuronas de la misma manera que lo hace un neurotransmisor natural, y conducen a mensajes anómalos que se transmiten a través de la red.
Otras drogas, como las anfetaminas o la cocaína, pueden causar que las neuronas liberen cantidades inusualmente grandes de neurotransmisores naturales o pueden prevenir el reciclaje normal de estas sustancias químicas del cerebro. Esta alteración produce un mensaje amplificado en gran medida, que en última instancia interrumpe los canales de comunicación.

¿Cómo funcionan las drogas en el cerebro para producir placer?

La mayoría de las drogas adictivas, directa o indirectamente, atacan al sistema de recompensas del cerebro, inundando el circuito con dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que se encuentra en las regiones del cerebro que regulan el movimiento, la emoción, la motivación y los sentimientos de placer. Cuando se activa a niveles normales, este sistema recompensa nuestros comportamientos naturales. Sin embargo, la sobrestimulación del sistema con drogas produce efectos de euforia, que refuerzan fuertemente el consumo—y le enseñan al usuario a repetirlo.
La mayoría de las drogas adictivas atacan el sistema de recompensas del cerebro, llenándolo de dopamina.

¿De qué manera la estimulación del circuito de placer del cerebro nos enseña a seguir consumiendo drogas?

Nuestros cerebros están conectados para garantizar que repitamos las actividades vitales al asociar estas actividades con el placer o la recompensa. Cada vez que se activa este circuito de recompensa, el cerebro nota que está sucediendo algo importante que necesita recordar, y nos enseña a hacerlo una y otra vez sin pensar en ello. Debido a que las drogas adictivas estimulan el mismo circuito, aprendemos a abusar de las drogas de la misma manera.

¿Por qué las drogas son más adictivas que las recompensas naturales?

Cuando se toman algunas drogas adictivas, pueden liberar de 2 a 10 veces más la cantidad de dopamina que las recompensas naturales, como comer y tener sexo.15 En algunos casos, esto ocurre casi de inmediato (como cuando las drogas se fuman o se inyectan), y los efectos pueden durar mucho más que los producidos por las recompensas naturales. Los efectos resultantes sobre el circuito de recompensas del cerebro son gigantescos en comparación con los producidos por los comportamientos naturales de gratificación.16,17 El efecto de una recompensa tan poderosa motiva fuertemente a la gente a consumir drogas una y otra vez. Por este motivo, los científicos a veces dicen que el abuso de drogas es algo que aprendemos a hacer muy, muy bien.
El abuso de drogas a largo plazo perjudica el funcionamiento del cerebro.

¿Qué le pasa al cerebro si continúa consumiendo drogas?

Para el cerebro, la diferencia entre las recompensas normales y las recompensas producidas por las drogas se puede describir como la diferencia entre alguien que susurra al oído y alguien que grita con un micrófono. Así como rechazamos el volumen demasiado alto de una radio, el cerebro se ajusta a las oleadas abrumadoras de dopamina (y otros neurotransmisores), produciendo menos dopamina o disminuyendo el número de receptores que pueden recibir señales. Como resultado, el impacto de la dopamina sobre el circuito de recompensas del cerebro de una persona que abusa de las drogas puede llegar a ser anormalmente bajo, y se reduce la capacidad de esa persona de experimentar cualquier tipo de placer.
Así, una persona que abusa de las drogas eventualmente se siente aplacada, sin vida y deprimida, y es incapaz de disfrutar de las cosas que antes le resultaban placenteras. Ahora, la persona necesita seguir consumiendo drogas una y otra vez sólo para tratar de que la función de la dopamina regrese a la normalidad—, lo cual solo empeora el problema, como un círculo vicioso. Además, la persona a menudo tendrá que consumir cantidades mayores de la droga para conseguir el efecto deseado y que le es familar que resulta, un fenomeno de la dopamina alta, conocido como tolerancia.

¿De qué manera el consumo de drogas a largo plazo afecta los circuitos cerebrales?

Sabemos que el mismo tipo de mecanismos implicados en el desarrollo de la tolerancia pueden finalmente conducir a cambios profundos en las neuronas y los circuitos del cerebro, con el potencial de comprometer seriamente la salud del cerebro a largo plazo. Por ejemplo, el glutamato es otro neurotransmisor que influye en el circuito de recompensas y en la capacidad de aprender. Cuando la concentración óptima del glutamato se ve alterada por el abuso de drogas, el cerebro intenta compensar este cambio, lo que puede causar un deterioro de la función cognitiva. Del mismo modo, el abuso de drogas a largo plazo puede desencadenar adaptaciones en los sistemas de memoria no conscientes o habituales. El condicionamiento es un ejemplo de este tipo de aprendizaje, donde ciertos indicios en la rutina o el entorno diarios de una persona se asocian con la experiencia de la droga y pueden disparar deseos incontrolables cada vez que la persona está expuesta a estos indicios, aun cuando la droga en sí no está disponible. Este “reflejo” aprendido es extremadamente durable y puede afectar a una persona que alguna vez consumió drogas incluso después de muchos años de abstinencia.

¿Qué otros cambios ocurren en el cerebro cuando se abusa de las drogas?

La exposición crónica a las drogas adictivas altera la forma en que las estructuras cerebrales críticas interactúan para controlar e inhibir las conductas relacionadas con el consumo de drogas. Al igual que el abuso continuo puede llevar a la tolerancia o la necesidad de dosis más altas de drogas para producir un efecto, también puede llevar a la adicción, lo que puede llevar a un consumidor a buscar y consumir drogas de forma compulsiva. La adicción a las drogas merma el autocontrol y la capacidad de una persona de tomar decisiones acertadas, a la vez que produce impulsos intensos de consumir drogas.
Para obtener más información sobre las drogas y el cerebro, ordene la serie NIDA’s Teaching Packets CD-ROM [Paquete educativo del NIDA en CD-ROM] o la serie Mind Over Matter[Mente sobre Materia] en www.drugabuse.gov/parent-teacher.html. Estos y otros elementos se encuentran disponibles para el público de forma gratuita.


lunes, 5 de octubre de 2015

CRACK la droga que mas jóvenes atrapa...

CRACK la droga que mas jóvenes atrapa...


El término crack (sinónimo de piedra), también conocido como crac, es el nombre vulgar de un derivado de la cocaína; en concreto, del que resulta de la mezcla de base libre de cocaína con una parte variable de bicarbonato de sodio.

El término crack es una onomatopeya que sugiere el ruido que hacen las piedras de esta droga al calentarse por la evaporación de la cocaína en base que contienen, al liberarse de la mezcla con el bicarbonato de sodio. 

También recibe nombres vulgares por parte de los usuarios a esta droga, como rocas, chulas, pops, piedras, niñas, duras, hielos, rock&roll , rockstars o Chespi, entre otros; a veces erróneamente se le confunde con la pasta básica de cocaína, llamada también bazuco, paco o pitillo, que es la costra que queda en la olla donde preparan la cocaína y está compuesto por los alcaloides de la planta sin refinar ni purificar.


El mayor problema con este derivado de la cocaína es que es altamente adictivo; aunque la adicción que provoca no es física, pero es psicológica y fuerte. Los usuarios decrack describen sus efectos como más intensos, pero de menor duración, lo que implica que su dosificación sea más continua. El uso del crack se ha vinculado con la violencia, pero no se puede asegurar que esto sea un efecto derivado del propio consumo de la droga, tanto como de los grupos social y económicamente más pobres, con un alto índice de violencia y delincuencia en sí mismos.

Algunos especialistas han querido ver la adicción al crack como intratable, pero académicos consideran que esto se asevera por ser una droga consumida por gente pobre que no puede pagar un tratamiento en centros especializados. Este es un segundo castigo que recae sobre los grupos más empobrecidos que consumen esta sustancia, mientras que los de alto poder No se recomienda su uso en absoluto y bajo ninguna circunstancia, y menos en menores de edad.

Presenta unos efectos secundarios muy agresivos que pueden aparecer de forma inmediata con una sola fumada, o en consumidores habituales a largo plazo. En el primer caso se pueden dar arritmias o ataques cardíacos. En el segundo los efectos son muy variables:


Aspecto psíquico: paranoias, alucinaciones y perdida progresiva de memoria.
Aspecto físico: cefaleas, daños pulmonares ocasionando el llamado “pulmón de crack” (con sintomatología similar a la neumonía crónica), daños en el hígado y hemorragias cerebrales. En mujeres embarazadas existe un riesgo muy elevado de roturas en la placenta

Estos desagradables efectos psicológicos pueden combatirse fumando más, con lo que la persona adquiere la necesidad de utilizar la droga continuamente para sentirse de nuevo relativamente bien, aunque raramente volverá a presentar la embriaguez o euforia iniciales. Los usuarios describen este tipo de reacción como ansiedad, pero en realidad es un estado complejo de angustia asociado con una necesidad imperativa de fumar más.

La sobredosis ocasiona la muerte instantánea.

Produce una adicción psíquica altísima y casi inmediata (con una sola fumada), originándose un síndrome de abstinencia psicofísica que puede durar varios meses. Puede causar periodos alternos de insomnio y somnolencia, irritabilidad, confusión y deseo-necesidad de la droga.