La negación es un síntoma típico de la adicción. Es un mecanismo de defensa inconsciente. La sustancia que toman la utilizan para producir un cambio en su estado de ánimo y temen que sin ella se sentirán totalmente abrumados por la ansiedad o la tristeza o serán incapaces de disfrutar de sus relaciones con los demás o de relacionarse con ellos. Así, se convencen a sí mismos de que no pasa nada, de que está bien que sigan tomándola. Lo que sucede es que no desean dejarla, porque sienten que la necesitan; necesitan el efecto que produce en ellos, el alivio del malestar emocional.

El grado de negación puede variar, siendo más o menos grave, pero en algunos casos la negación puede ser tan grande que una persona puede seguir diciendo que no es adicta a pesar de haber perdido su trabajo y su familia a causa de su adicción.
Para poder mantener la negación que les permite seguir consumiendo, culpan a los demás o a las circunstancias de las consecuencias negativas. Por ejemplo, culpan a su pareja de la ruptura o a su jefe de ser excesivamente intransigente y dictatorial.
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