martes, 18 de marzo de 2014

..::La pérdida de control ante la adiccion::..

Aunque al principio el adicto recurre a la droga para sentirse mejor y por los efectos que le producen en su estado de ánimo, conforme se desarrolla la adición, es la droga la que toma el control y el adicto recurre a ella para evitar el síndrome de abstinencia. La sustancia que consume ha producido cambios en el funcionamiento del cerebro. Ya no produce el efecto que producía al principio. Ya no la usa por los motivos por los que empezó a usarla, sino por otros muy distintos. Su cerebro ha cambiado y ahora le empuja a seguir consumiendo.

La personalidad cambia y toda la vida del adicto empieza a girar alrededor de la adicción. Dada la importancia que ha adquirido esa sustancia en su vida, lo demás queda en segundo plano. Su propia familia puede empezar a convertirse en una carga, a parecerle que son demasiado exigentes, que no le dejan en paz, sus necesidades son menos importantes para el adicto, que está demasiado preocupado con su adicción.

Aparecen los problemas en sus relaciones, las discusiones y el resentimiento. El gasto excesivo de dinero para mantener la adicción puede crear también conflictos en la familia.

El trabajo también empieza a peligrar, disminuye el rendimiento, aumenta el absentismo, y el trabajo deja de ser importante.

Aún así, algunas personas pueden mantener un nivel más o menos aceptable de funcionamiento a pesar de la adicción, pueden ser capaces de mantener su trabajo e incluso sus relaciones, pero dichas relaciones difícilmente serán satisfactorias, habrá problemas, malestar, reproches. Y en el trabajo no rendirá al 100% ni aprovechará toda su capacidad u oportunidades.

También puede producirse un deterioro moral. Pueden utilizar el dinero que era para gastos importantes de sus hijos para comprar drogas, robar dinero a familiares o amigos, dar sexo a cambio de drogas, etc

La droga se ha convertido en la principal prioridad en su vida y puede hacer cualquier cosa por conseguirla. Los demás se han convertido en los enemigos que le machacan diciendo lo que tiene que hacer. Ya no tiene el control de sí mismo o de su vida y necesita ayuda para salir de ese círculo en que se ha visto atrapado.

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